Viajes Chamánicos: Accediendo a la realidad «no ordinaria»

Viajes chamánicos

Los viajes chamánicos han sido una práctica que han realizado casi todas las culturas aborígenes ancestrales. En la mayoría de los casos al son de un tambor (o “caballo volador” como muchas tradiciones chamánicas lo denominan). O al ritmo de algún otro instrumento de percusión.

Los chamanes son capaces de entrar en estados de conciencia ampliados -en la realidad «no ordinaria»– con el objetivo de conseguir la orientación, la guía y la sanación espiritual, para sí mismos, para otros y para el planeta; conectando con los ciclos de la naturaleza. Accediendo a las tres divisiones de la realidad oculta: el mundo inferior, el mundo superior y el mundo medio.

Los viajes chamánicos que podemos realizar hoy en día son los mismos que realizaban los chamanes hace siglos, e incluso milenios.

El chamanismo y el viaje chamánico

El chamanismo es, para muchos estudiosos, la más antigua práctica espiritual -algunos antropólogos datan su origen hace más de 100.000 años- que el ser humano ha conocido. Y por medio de la cual busca básicamente conectar con su esencia. Una esencia que “flota” o se mueve entre distintos cuerpos interdimensionales, carentes de tiempo y espacio.

El chamanismo no es propio de una cultura, una doctrina o religión en particular, sino que es una forma de entender y Ser en el Mundo, una manera de conectar con todos los Seres vivientes… de comprender que todos estamos conectados, y que cada ser vivo está al servicio de nuestro camino de evolución.

Los chamanes somos capaces de transitar los reinos ocultos, y de ayudarte a que vos también podás hacerlo, a través de los viajes chamánicos; interactuando directamente con los espíritus -con tus animales de poder y con tus guías y maestros- para ayudar a sanar y adquirir conocimiento, sabiduría y “respuestas”.

Viajes Chamánicos: ¿Qué son y para qué sirven?

Personas y tambores de chamanes

Dentro de la cosmología chamánica, los viajes chamánicos nos permiten explorar otras realidades paralelas y conectar con ayudas espirituales, maestros y animales de poder; constituyendo un camino de conocimiento, sabiduría y poder espiritual.

Son un gran portal a otras realidades, transcendiendo los cinco sentidos físicos. Permitiendo que la consciencia funcione en niveles de percepción diferentes a los de la existencia ordinaria.

Como dije antes, para el chamanismo existen tres mundos o divisiones de la realidad oculta: el mundo inferior, el mundo superior y el mundo medio. Y a través de los viajes chamánicos, y de los estados ampliados de consciencia, podemos acceder a ellos.

El mundo inferior nos permite contactar con nuestro animal de poder. El mundo medio es una realidad paralela a la que vivimos ahora mismo. Y el mundo superior es donde podemos contactar con nuestro guía o guías espirituales.

De modo que existen tres tipos de viajes chamánicos (o meditaciones chamánicas) posibles según estos tres mundos existentes.

Los viajes chamánicos nos ofrecen la posibilidad adquirir nuevas perspectivas y conocimientos de las cosas, permiten aumentar nuestro poder personal y recibir ayuda para las dificultades o problemas de la vida cotidiana. De manera que surten efecto en todos los planos de nuestra vida.

En los viajes chamánicos el tambor nos ayuda a entrar en estos estados ampliados de conciencia donde contactamos con la “otra” realidad, a un nivel profundo, donde hay una apertura de conciencia mayor. Facilitándonos reencontrar la unidad y la integración con todos los mundos de existencias, con toda la Creación.

¿Cómo se logran los viajes chamánicos?

Tambor y sonajero de chamánComúnmente la mayoría de los chamanes utilizan algún instrumento de percusión -generalmente un tambor- para alcanzar estos estados ampliados de conciencia y así poder viajar a mundos invisibles, entrando en la realidad «no ordinaria».

Para poder propiciar un estado mental que permita el viaje chamánico el auxiliar deberá tocar el tambor a un ritmo de 205 a 220 golpes por minuto (alrededor de 3 o 4 golpes por segundo).

Con esto se logra inducir al cerebro a generar ondas cerebrales lentas -de entre 7 a 4 ciclos por segundo o incluso menos- entrando en los estados THETA o DELTA.

En estos estados el cuerpo pierde consciencia de sí, perdiendo el sentido de la corporeidad y del espacio. E incrementando la imaginería mental, alcanzando un estado de relajación profunda que facilita la conexión con la supraconciencia y el mundo espiritual.

Los tambores chamánicos normalmente son anchos y profundos para poder generar sonidos graves y prolongados.

Para realizar las sesiones generalmente la persona debe estar en un lugar tranquilo e idealmente con iluminación escasa, tumbado en el suelo y cubriendo sus ojos con su brazo o una venda.

El auxiliar comenzará a tocar el tambor para que el practicante puede iniciar su viaje, después de haber relajado su cuerpo y su mente mediante una respiración profunda.

De este modo se da inicio al viaje chamánico.

¿Quién puede realizar un viaje chamánico?

Los viajes chamánicos, asistidos por un chamán, pueden ser realizados por cualquier persona que tenga inquietud de autoconocimiento. No se requiere ningún tipo de experiencia previa ni de capacidades especiales.

En general lo pueden realizar:

  • Aquellos que desean reconectar con su esencia y recuperar su poder personal.
  • Quienes están en busca de un crecimiento personal y quieren acceder a su guía interior.
  • Quienes desean reconectar con la naturaleza y con su ciclo natural.
  • Y en general todo aquel que tenga interés en adentrarse en el maravilloso mundo del chamanismo.

Hombre en ritual chamánicoComo ves hacer un viaje chamánico te permite recurrir a tus guías espirituales y animales de poder, quienes siempre estarán dispuestos a ayudar, para trasladarles tus inquietudes y preguntas. No es solo una meditación guiada sino un trabajo personal y autónomo.

Los viajes chamánicos pueden tener muchas aplicaciones y beneficios en nuestro día a día; ayudándonos a transitar de la mejor manera los distintos retos y desafíos que se nos presenten.

Nos ayudan a desarrollar y ejercitar nuestra imaginación creativa, a arrojar luz y discernimiento donde hay dudas y problemas por resolver. A tomar mejores decisiones, a aumentar nuestro propio autoconocimiento y la compresión del mundo que nos rodea. O simplemente a disfrutar el viaje a través de este maravilloso mundo oculto que tenemos a nuestro alcance.

Vivimos una era sin igual, en la cual comenzamos a reconectarnos y ser responsables no solo por nosotros mismos sino por todos los seres vivientes, incluida nuestra amada Madre Tierra.

Es un momento de despertar en el que tenemos el privilegio de ser los protagonistas.

 

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