Llevar lo sagrado a nuestros lugares de trabajo: ¿Cómo conseguirlo?

Llevar lo sagrado a nuestros lugares de trabajo

Hemos erigido, a lo largo del tiempo, una sociedad que realmente no valora ni le da la importancia que amerita al camino espiritual personal, y por ende no lo promueve en la juventud. Esto nos conduce a encarar la vida de forma automática.

La consigna para la mayoría de las personas es clara: estudia, recibite, conseguí un buen trabajo para poder pagar un alquiler y el alimento, y arma una familia de la que te sientas orgulloso. Y si bien esto no necesariamente está mal. No nos ayuda a prepararnos ni nos estimula a ir un poco más allá, a comprometernos con nuestro verdadero Trabajo, ese que consiste en aprender a vivir bien y dar.

Es obvio que no todos debemos ser maestros espirituales o sanadores. No se trata de eso. Si no de ser capaces de entrelazar e integrar, de alguna manera, nuestro trabajo con El Trabajo. Y sé que puede sonar o parecer difícil, y de hecho no es fácil, pero tampoco es imposible.

Lo sagrado: Un Trabajo permanente

La mayoría de la gente cree que hacer algo sagrado es necesariamente encender velas y realizar sofisticados rituales. Pero la realidad es que cada acto que llevamos a cabo puede ser sagrado.

Hacer todo lo que esté a nuestro alcance para mejorarnos como seres humanos, mejorar nuestro planeta, nuestro entorno, nuestra familia, amigos, clientes e incluso nuestro propio lugar de trabajo, es un acto sagrado.

Y en este caso me gustaría hacer especial hincapié en mejorar nuestro lugar de trabajo. Considero que esto es de suma importancia, porque en la mayoría de los casos nuestro lugar de trabajo suele ser un entorno de mucha tensión, negatividad, conflicto, estrés y presión. Pero debemos estar allí, es nuestra obligación.

De manera que hacer un esfuerzo, consciente y consistente, para crear un entorno en el cual podamos, tanto nosotros como los demás, prosperar y estar a gusto es muy importante. Básicamente debemos hacer El Trabajo.

Abrir un Espacio Sagrado en nuestro lugar de trabajo

Como seres humanos no podemos evitar que los sentimientos impregnen cada interacción que tenemos con otros seres vivos, pero muy pocas veces reconocemos en nuestros lugares de trabajo ciertos sentimientos negativos, y como resultado suelen convertirse en presión y tensión.

Crear espacios y ambientes positivos y de prosperidad

Esto nos lleva con mucha frecuencia (demasiada) a generar resentimientos con nuestros compañeros y nuestros jefes, y estos sentimientos negativos, de odio y violencia, impregnan todo el espacio, aunque a veces no seamos conscientes de ello, afectando a todo aquel que llegue a ese lugar.

Si somos capaces de ser conscientes de esto, darnos cuenta, podemos empezar a crear espacios y ambientes positivos y de prosperidad para todos los que allí se encuentren.

Es importante reconocer el poder que cada uno tiene para hacer un cambio.

Todos somos capaces de proyectar, promover y, como consecuencia, generar un Espacio Sagrado, un ámbito sanador, seguro, puro y sagrado, en el cual nuestras cargas se alivianen y podamos ser tocados por la mano del Espíritu.

Tomar conciencia de que estamos vivos

En la mayoría de nuestras interacciones tratamos con estructuras de control, con jefes y colegas que están totalmente desconectados emocionalmente. Y sin exagerar creo que “no hay conciencia de estar vivo” en esas personas y en esas relaciones.

Pero afortunadamente, como decía antes, nosotros, cada uno, podemos aportar nuestro granito de arena para cambiar eso. Te aseguro que es posible.

Para lograrlo debemos introducir una cualidad emocional -que no significa emocionarse o volverse emocional- que permite generar una diferencia. De hecho, es posible generar una gran diferencia.

Ayudando a mujerPara comenzar, podemos hacer algo tan simple como reconocer la existencia del otro, saludarlo y preguntarle “¿Cómo estás?”, antes de empezar.

La mayoría de las personas están bajo grandes presiones laborales, familiares y personales, por lo que al hacer algo tan sencillo como preguntarles cómo están, o si necesitan o quieren algo, se abre una puerta a una nueva consciencia, que normalmente no se suele encontrar en los lugares de trabajo.

Con este simple acto, empezás a crear un ambiente que se basa en la esencia de la vida: los sentimientos.

Un ejercicio que podés realizar, sencillo, pero muy poderoso, es hacerte algunas preguntas: ¿Cómo vos mismo podés agregar valor a lo que hacés? ¿Cómo podés mostrar a los clientes lo importantes que son más allá de su poder adquisitivo? ¿Cómo apreciar el trabajo de tus jefes, así como el de tus subordinados?… En definitiva, preocuparte por el otro, y demostrárselo.

Al hacer este sencillo ejercicio vas a ser capaz de llevar lo sagrado a un entorno que normalmente suele ser muy denso. Y al hacer eso las organizaciones, de cualquier tipo, cambian. Convirtiéndote en un promotor de cambio positivo.

Nuestro trabajo en la Escuela de Sabiduría Ancestral

Alberto con integrante de la Escuela de Sabiduría Ancestral

En la Escuela de Sabiduría Ancestral tenemos practicantes que trabajan en empresas comerciales, en organismos estatales e incluso en la Policía y, que están aportando estas cualidades en cada interacción, en cada conversación.

Por lo tanto, estamos desmantelando esta superestructura densa y reemplazándola con un modelo más humano y sutil, basado en dar significado a lo que hacemos y agregarle sentimientos.

Podemos hacerlo. Si queremos ver un cambio en el mundo, debemos hacerlo. Y para eso debemos comenzar por nosotros mismos primero.

 

Deja un comentario

error: Contenido protegido !!
A %d blogueros les gusta esto: