El poder “milagroso” de la gratitud y cómo practicarla

El poder de la gratitud y cómo practicarla

Mucho se ha hablado sobre el poder de la gratitud. Y es que realmente ser agradecido puede “obrar milagros”. Tanto las antiguas filosofías y religiones como la ciencia moderna han afirmado y comprobado el poder de la gratitud.

Si tuviéramos que hacer una lista de cosas que nos ayudan a ser más felices, posiblemente el ser agradecidos debería ocupar el primer puesto. Sin embargo, en la sociedad moderna en la que vivimos, siempre persiguiendo aquello que nos hará felices, paradójicamente no tenemos tiempo de sentarnos a reflexionar sobre las cosas por las cuales deberíamos estar agradecidos/as.

Por eso hoy te invito a que nos tomemos unos minutos y reflexionemos sobre esta maravillosa herramienta que provee felicidad en abundancia llamada “gratitud”, y que veamos qué hábitos podemos cultivar para ponerla en práctica en nuestro día a día.

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El poder de la gratitud: ¿Por qué ser agradecido es bueno?

Ser agradecidosNo importa en qué cultura hayamos nacido o qué creencias tengamos, ser agradecidos siempre es un acto de amor que alegra el espíritu y edifica nuestra vida hacia un camino más elevado.

Decir “gracias”, thank you, arigato, danke, mahalo, merci, spasiba, es un acto que implica a la vez simplicidad y un gran poder.

Y la realidad es que no es necesario que ocurran grandes bendiciones, gestos poderosos o acontecimientos extremadamente beneficiosos para que demostremos nuestra gratitud.

En ocasiones una palabra en un momento adecuado, o un gesto amable cuando estamos mal, puede ser un gran motivo para sentirnos agradecidos. También una puesta de sol, el levantarnos cada mañana, el tener trabajo, una familia, salud, o el simple hecho de respirar, también pueden ser motivos para sentirnos agradecidos.

Apreciemos las pequeñas cosas…

La gratitud es incluso más poderosa cuando apreciamos las pequeñas cosas de la vida, esas sin las cuales no podríamos siquiera aspirar a todo lo demás, pero que como no implican esfuerzo, asumimos -consciente o inconscientemente- que no son importantes.

La gratitud es muy poderosa tanto a nivel emocional como a nivel físico y relacional. Las personas agradecidas suelen ser personas bondadosas, ya que la gratitud imprime ese ímpetu en su ser.

Además, aporta una actitud positiva y de humildad en la vida, ayudando a fortalecer nuestro carácter para bien, por ejemplo, aumentando nuestra capacidad de resiliencia. Y es, sin duda alguna, una gran vacuna contra el pesimismo.

La mecánica es simple: al ser agradecidos nos centramos en lo que sí tenemos, en lo que poseemos hoy, y no en lo que nos falta o en aquello que carecemos. Y esto no quiere decir que debamos ser conformistas, sino valorar lo que tenemos con una actitud de aprecio para encontrarnos en mejores condiciones de luchar por aquello otro que nos gustaría tener.

Beneficios para la salud, la autoestima y el bienestar general

Los beneficios de ser agradecido, como dije, son muchos. Veamos algunos de ellos.

Mejora la salud física

Existen varias investigaciones (como esta) que demuestran que las personas agradecidas y positivas, se sienten más motivadas a cuidarse y por ende a realizar ejercicio físico de manera regular, así como visitar al médico y hacerse controles periódicos.

Además, las personas agradecidas son más solidarias y ofrecen más apoyo emocional a quienes las rodean.

Mejora el sueño

El poder de la gratitud es tal que este estudio demostró que quienes practican la gratitud a diario duermen mejor por la noche.

Tienen un sueño más prolongado y reparador, sintiéndose más frescas y renovadas al despertar, especialmente si repasan antes de dormirse las cosas por las que están agradecidos/as.

Más fuerza y salud mental

Especialmente en momentos de estrés o dificultad, el poder de la gratitud puede hacer su “magia”.

Se ha comprobado que las personas que practican la gratitud a diario son más resilientes y se ven menos afectadas por problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad.

Mejora la autoestima

Ser agradecidos es una vacuna contra una autoestima baja. Y es que cuando somos agradecidos, evitamos pensamientos que dañan nuestra autoestima como los celos, la insuficiencia, la envidia, etc.

Al enfocarnos en los aspectos buenos y positivos de la vida nos sentimos mejor y somos más amables con nosotros mismos/as.

Además, la gratitud nos centra y nos mantiene en el momento presente, en el aquí y ahora; ayudándonos a no lamentarnos por cosas del pasado (que ya no podemos cambiar) y a no ocupar (y pre-ocupar) nuestra mente en cosas que aún no han pasado y que tal vez ni siquiera ocurran.

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¿Cómo ser más agradecido/a? Desarrolla el hábito de la gratitud

Cómo ser más agradecido

Hay personas a las que realmente no les cuesta agradecer, pero también hay otras personas a las que les resulta una tarea difícil.

Cualquiera sea tu caso, a continuación, te comparto tres hábitos y ejercicios que te ayudarán a ser más agradecido/a y con ello cosechar todos los beneficios del maravilloso poder de la gratitud.

Una “lista de gratitud”

Este es el ejercicio más básico que te puede ayudar a desatar el poder de la gratitud. Simplemente, se trata de hacer una lista, tan extensa como puedas, de todas las cosas que si no las tuvieses, tu vida no podría ser lo que es.

Puedes incluir en esta lista aquellas cosas que, aunque sean pequeñas, marcan una gran diferencia en tu vida: cosas buenas que te han pasado, momentos gratos que recuerdas, tener salud, amigos, familia, etc. todo aquello que si no lo tuvieses tu vida no sería igual.

Luego deberías ponerla en un lugar visible y repasarla al menos dos veces al día, al levantarte y al acostarte.

De más está decir que siempre puedes seguir añadiendo cosas a esta lista, todo aquello por lo que consideres que deberías estar agradecido/a.

Una “carta de gratitud”

Hombre y mujer dándose las manosTodos tenemos personas a nuestro alrededor que hacen cosas por nosotros y muchas veces no nos tomamos el tiempo de agradecérselo. Quizás sea un buen momento para que te sientes y escribas una carta de gratitud.

No importa si luego le entregas esta carta a la persona o no, lo importante es que centres tu atención en agradecer lo que esa persona hace por ti.

Lo ideal es que la escribas a mano, y en ella le agradezcas por algo que haya hecho por ti, o simplemente por estar y formar parte de tu vida.

Una vez hayas hecho este ejercicio es muy probable que te surja el deseo de hacer tangible este agradecimiento, en este sentido puedes hacerle un regalo, ayudarla con algo en lo que sepas que necesita ayuda, o simplemente darle un abrazo.

Este ejercicio puede tener un poder inmenso para mejorar las relaciones interpersonales con las personas que forman parte de nuestra vida.

Un “paseo de gratitud”

Hay momentos en que nos sentimos abatidos/as y desanimados/as, en estos momentos podemos darnos permiso para regalarnos un “paseo de gratitud”. Nos ayudará a cambiar nuestra energía y a despejar nuestra mente.

Simplemente, sal a caminar a un parque, o da un paseo por tu vecindario, pero en este paseo presta especial atención a las pequeñas cosas y detalles: los olores, la gente, las estrellas en el cielo en una noche estrellada, etc. Y centra tu atención en todas esas pequeñas cosas que vives a diario, pero que nunca te detienes a valorar y agradecer.

Verás como tu mente se refresca y los pensamientos que te aquejaban se esfuman o al menos disminuyen su intensidad.

Ser agradecido un hábito “milagroso”

Como ves hay muchos motivos para ser agradecidos. Nos beneficia tanto física, mental y emocionalmente como espiritualmente. Y realmente no hay ningún motivo negativo o “efecto indeseado” en ser agradecidos.

La gratitud es una expresión de amor; de respetarnos y respetar todo lo que hay en nuestra vida, desde lo más pequeño hasta lo más significativo. El acto de agradecer todo aquello que tenemos establece un vínculo saludable entre el cuerpo y la mente.

Por todo esto me gustaría invitarte a que empieces, si no lo has hecho ya, a dar las gracias por todo lo que tienes en tu vida… que agradezcas cuando te levantes, cuando te acuestes, cuando vayas al trabajo, cuando hagas ejercicio, cuando limpies tu casa… ¡siempre es un buen momento para practicar el poder de la gratitud!

 

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Lic. Alberto F. Calo

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