Los Espíritus: Un mundo oculto a simple vista

Los Espíritus

Pensadores, como Joseph Campbell, han planteado la idea de que los mitos son relatos, crónicas, que tienen como principal función guiar al espíritu humano.

En su obra, Joseph Campbell, nos invita a ser héroes; ese héroe que en un momento determinado de su existencia parte en busca del don que solo él puede conseguir y que, de un modo u otro, mejorará de manera definitiva y permanente el mundo en el que vive.

Personalmente creo en la magia de los espíritus y en los dones que ellos pueden brindarnos. Pienso que todos somos, en determinadas ocasiones, susceptibles de experimentar una sensación única de misterio e inspiración en nuestras vidas.

Sin embargo, me gustaría considerar, y compartir con vos, dos supuestos que creo es importante tener en cuenta con relación a este tema.

Nuestros ancestros y la ciencia

En primer lugar, es transcendental que reconozcamos que en el pasado nuestros ancestros fueron capaces de deducir verdades importantes, que lo son incluso hoy, para nuestra vida.

No considero que sea prudente asumir cualquier cosa que venga del pasado como algo absolutamente verdadero y permanente, pero creo que se deben tener en cuenta, y darles una oportunidad, a estas verdades que ellos vislumbraron. No hacerlo sería un acto infantil de presunción.

Y para que estas verdades esenciales, descubiertas por nuestros ancestros, nos sean útiles hoy, es necesario redescubrir y reinterpretar su significado, expresándolas de manera tal que verdaderamente sean útiles para la generación actual.

Por otro lado, el segundo supuesto que creo es importante tener en cuenta, es que hoy la ciencia es quien se encarga de brindar información de carácter vital para la humanidad. No obstante, creo que la verdad científica está expresada por medio de una visión actual, por lo cual es muy probable que cambie y/o sea desechada en el futuro.

Además, la ciencia moderna no deja de estar impregnada de errores y superstición tal como ocurría con los antiguos mitos, pero por la falta de una visión que no tiene suficiente distancia, hoy no podemos establecer y percibir con claridad la diferencia.

Estoy convencido de que en el futuro nuestra propia energía espiritual y extrasensorial nos permitirá alcanzar la verdad inmediata, sin que sea necesario echar mano a teorías ni supuestos científicos.

¿Cómo descubrir el mundo de los espíritus?

Para poder identificar en qué consisten “los espíritus” creo que el único camino es intentar, con paciencia y esmero, dar sentido a lo que vivieron nuestros ancestros y hacer un esfuerzo por integrar sus mensajes de manera tal que puedan ser entendidos y aplicados en el presente.

Es probable que la mayoría de las personas visualicen esa fuente de inspiración que llamamos “los espíritus” como algo lejano o distante. Sin embargo, todos podemos acercarnos a ella más de lo que pensamos.

Un impulso exterior…

Eudemonía

Seguramente habrás sentido, en algún momento de tu vida, un suave impulso exterior, concretamente una fuente o flujo de inspiración.

Podés haber tenido una sensación similar a si subieras por una escalera mecánica, y a pesar de que te faltaban muchos escalones aún por subir, algo tiraba de vos. Algo potente, pero difícil de describir, algo que desde luego no eras vos mismo.

Es probable que hayas vivido esa sensación o experiencia en algún momento de tu vida. Tal vez cuando alcanzaste algún logro importante; y al querer expresar con palabras lo que sentiste y cómo lo lograste, no podés. No sabés cómo fuiste capaz de lograrlo. No sabés si serías capaz de repetirlo. Simplemente no podés explicarlo. Es como si alguien te hubiese guiado.

Los griegos llamaban a esa “sensación”, eudaimonía, un estado de felicidad relacionado con un ser intermedio entre mortales e inmortales, definido por Platón, en El Banquete, como demon.

Según él, un demon, trasmitía los asuntos humanos a los dioses y viceversa. Su principal función era guiar a los hombres a lo largo de su vida, y conducirlos al Hades al llegar su muerte.

Tanto griegos como romanos creían en “los espíritus” externos que daban ayuda a los hombres en sus tareas. No creían que una persona de talento excepcional “fuera” un genio, sino que “tenía” un genio.

Y si bien es una distinción sutil, no deja de ser importante (ser frente a tener), y, en mi opinión, constituye un sabio constructo psicológico.

¿Por qué? Porque la teoría de un genio externo nos permite “aceptar” la posibilidad de que seamos capaces de desarrollar cualquier talento o habilidad.

¿Qué decían los pueblos originarios acerca de los espíritus?

¿Qué decían los pueblos originarios sobre los espíritus?

Los pueblos originarios creían que cada espíritu nos brinda una medicina. Nos otorgan o regalan distintas formas de ver y de percibir nuestra realidad. Es por ello que los espíritus pueden ayudarnos a cambiar nuestro mundo.

El espíritu de un animal nos ofrecerá una forma de ver las cosas diferente a lo que lo hará el espíritu de un árbol.

Gracias a la asistencia de los espíritus es posible cambiar la percepción de las vivencias, e incluso alterar cómo esas experiencias nos afectan.

Cada espíritu es capaz de darnos una manera distinta de percibir la realidad, un don, una característica particular, y nosotros podemos aprovecharlo. Podemos elegir relacionarnos con un espíritu en particular durante un tiempo para ser capaces de adquirir su Poder, su Sabiduría y sus Dones.

Una verdad ancestral dicta que si querés cambiar tu mundo, tenés que cambiar tu forma de percibirlo.

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